Disminución de la pobreza

Cambiando las relaciones de poder, en las que pocos dominan casi todo, a favor de las inmensas mayorías, especialmente de los más pobres, y con profundos cambios democráticos, la Revolución Ciudadana logró convertir a Ecuador en el país con mayor reducción de desigualdad en América Latina, reduciendo en 8 puntos la concentración del ingreso, con un promedio cuatro veces superior al de la región.

Para el período 2007-2012, Ecuador fue uno de los tres países que más posiciones ascendió en el Informe de Desarrollo Humano , pasando de un IDH Bajo de 0,688 a IDH Alto de 0,724 y subiendo de la posición 77 a la 98 en el ranking mundial.

El PNUD destacó las políticas públicas del país en materia de gestión de riesgos; cambio climático; reducción de vulnerabilidades en materia de desarrollo infantil; acceso al trabajo para jóvenes, y de protección social para la población adulta, como algunas de las responsables de esta calificación.

En los últimos siete años, mientras que América Latina creció al 3,4%, Ecuador creció a un ritmo promedio de 4.3%, pese a no tener moneda nacional y a la crisis de 2009, en la que las economías de la región decrecieron un 2%.

Como consecuencia del crecimiento económico y de la disminución de la desigualdad, Ecuador también es uno de los países que presenta mayor reducción de la pobreza, pasando del 37,6% al 25,6%, en el período 2006-2013. A su vez, por primera vez en la historia del país, la pobreza extrema se redujo a un dígito, descendiendo del 16,9% al 8,6%.

En la etapa de desarrollo en la que se encuentra Ecuador y la mayoría de países de América Latina, el mejor indicador de la bondad de las políticas económicas es la disminución de la pobreza, y especialmente de la pobreza extrema.

Ecuador también es uno de los países con menor tasa de desempleo, finalizando el 2013 con 4,15%. En un plano totalmente opuesto a la economía ortodoxa, esto se logró gracias a la decisión de la Revolución Ciudadana de aumentar los salarios reales y terminar con mecanismos de explotación como la tercerización laboral que permitía contratar a sus trabajadores a través de una tercera persona y así eludir cualquier tipo de responsabilidad.

Con el argumento de ganar competitividad, la triste noche neoliberal que inició en la década de los 80 y terminó iniciando el siglo XXI, sacrificó a la clase trabajadora y profundizó la distribución primaria del ingreso y con esto la desigualdad, sobretodo en países en donde ni siquiera se cuenta con seguro de desempleo. En Ecuador, por cada dólar que se genera, 65 centavos son destinados al capital y tan solo 35 al trabajo. Esta situación ha sido difícil de cambiar debido a las relaciones de poder, y a la vulnerabilidad y dependencia de la economía nacional.

La Revolución Ciudadana resolvió algunos de estos dilemas, nuevamente innovando en materia de políticas económicas; en Ecuador siempre ha existido el salario mínimo pero el gobierno de Rafael Correa introdujo el salario digno, definido como aquel que le permite a una familia salir de la pobreza con su ingreso familiar. Sin embargo, en 2008, por mandato constitucional se estableció que se puede pagar el salario mínimo para evitar el mal mayor, el desempleo, pero no se puede declarar utilidades hasta que el último de los trabajadores reciba el salario digno. A su vez, este mandato constitucional dispuso la eliminación de la tercerización laboral con la formulación de normas que protegieran a los empleados y sanciones firmes para quienes contrataran personal bajo esa figura.

Pese a las críticas pesimistas de algunos sectores de la oposición, superando toda expectativa, desde 2011 los salarios promedio empezaron a subir, y en un hecho histórico, en 2014, el salario mínimo en Ecuador igualó el salario digno. Para el gobierno de Rafael Correa el trabajo humano tiene supremacía sobre el capital; el ser humano no es un factor más de la producción, es el fin mismo de la producción.

Contrario al socialismo tradicional que proponía la abolición de la propiedad privada para evitar la explotación laboral, este gobierno utiliza instrumentos inéditos para aliviar estas tensiones entre trabajo y capital; la forma más digna de enfrentar la pobreza es la generación de trabajo de calidad: buenos salarios y seguridad social. Esta última ha logrado duplicarse en la población económicamente activa del país, pasando de 26 a 43%, aunque aun queda mucho por hacer.

Por otra parte, otra de las medidas que le permitieron al Ecuador aumentar su inversión pública en salud, educación e infraestructura, entre otras, directamente relacionadas con la disminución de la pobreza, fue el pago de la deuda externa. Después de una exhaustiva investigación, en noviembre del 2008 se concluyó que existían evidencias para declarar la ilegalidad en múltiples renegociaciones con la banca privada internacional, perjudiciales para Ecuador y favorables a los intereses de los acreedores internacionales.
A partir de ese anuncio el gobierno ecuatoriano decretó el cese del pago del 70% de los bonos de la deuda y en un manejo inteligente logró comprar los bonos a un tercio de su valor nominal, con lo cual el valor de la deuda externa se redujo del 24% del presupuesto del Estado en 2006 a 5.3% en 2013.
Ecuador es el país de América Latina con mayor inversión pública en relación a su Producto Interno Bruto (PIB). En 2013 registró una inversión del 15% de su PIB, mientras que en 2006 esta inversión representaba el 4%. El promedio de inversión pública en relación al PIB en América Latina se ubicó en 4,5% en 2012.
Este aumento de la inversión en el bienestar de los ecuatorianos también fue producto de las políticas de la Revolución Ciudadana para hacer más efectiva la recaudación de impuestos, que antes funcionaba a favor de los grandes grupos económicos. En el 2005, la cifra neta alcanzaba tan solo 3.929.001.053 millones de dólares; en 2013 la cifra ascendió a 12.513.479.838.

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